Soy: pupilas dilatadas, retratos diluidos, tocadiscos arcaicos, musica de cuerda, gatos en el tejado, panecillos y tacitas de chocolate.
Tormenta de arena, corriente de rio y ave que se estrella con los aviones por alla en el cielo.
Tartamudeo murmullos que se escuchan de lejos, devoran melancolía y manifiestan torpeza; y tú supones leer aquella lengua desconocida, en tanto plasmo caricias en paredes azules y verdes, balanceo mi pelo y despejo delicadamente toda lejanía entre tu pecho y el mio.
Corrí, me deshilache en la calzada y espontáneamente evoque los pancakes que jamas te prepare; y las sombras intrépidas arribaron acompañadas de connotaciones insensatas sugiriéndome que me zambullera en la oscuridad, entretanto la brisa rasgaba el tiempo y el espacio; intente esconderme de mis pérfidos pensamientos tras el reflejo de mi rostro que memoriza los cuentos que solías recitarme. Y ya no es tu voz, es otra voz; necesito abolir mi fantasmal voz.
Esta ausente todo lo material, soy dueña de la nada, soy venenosa y mortífera, ¿es posible morir de un intenso hastío?; mis dedos quieren transitar por tu espalda, mi guitarra extraña tus dedos, mi perfume se acostumbro a tu instinto, mis boleros y sombreros a tus pupilas.